In Chile, as in many countries, the illicit trade of cigarettes is a controversial, obscure and sensitive topic. As discussed throughout the Tobacco Atlas, the tobacco industry uses the alleged threat of increased illicit trade to oppose tobacco tax increases. Moreover, using suspicious figures typically coming from their own sources, and a one-size-fits-all discourse of reduced revenues and increased criminal activity, the industry often monopolizes media discussion on illicit trade. Chile is no exception to this pattern. Recently, BAT Chile, which controls 95% of the Chilean market, claimed that illicit cigarettes represent 24% of the market in Santiago, the capital city that has 40% of the country’s population. They further claimed that the illicit market grew more than 700% in the past 5 years. Using their usual playbook, they linked this growth to a 2014 tobacco tax increase. Since the tax change, real tobacco prices increased more than 25%, though only a fraction of that increase is explained by higher taxes; the bulk of the increase is simple profit maximization on BAT’s part. The inconsistency between the industry’s emphasis on the effects of illicit trade and its commercial strategy is evident: for them, higher tobacco prices generate illicit trade only when they are caused by higher taxes, not by their own pricing strategies.

The twisted plot of increased illicit trade is untenable from any perspective and lacks any empirical support. A recent survey— led by Professor Guillermo Paraje at the Universidad Adolfo Ibáñez— of more than 800 smokers, ages 13 and over living in the Metropolitan Area of Santiago, found that illicit cigarettes account for only 10.9% of the total market. The survey—supported by the American Cancer Society and the Institute for Global Tobacco Control — also found that smokers of illicit cigarettes were more likely to be older (60 and over) or adolescents (13 to 17), and smoke more intensively (smokers of illicit cigarettes smoked 13.04 cigarettes per day versus 8.74 for those smoking legal cigarettes). Illicit cigarettes were significantly cheaper than legal ones. Find the full report here (Spanish) and the executive summary here (English).

The survey also found that flavored cigarettes represent 40% of the overall market and are used mostly by women (47% versus 32.6% for males) and youths (57% for the 13–17 age group; 49% for the 18–40 age group; 29.5% for the 41–60 age group; and 22% for 61 and older).

Percentage of smokers by age group in the illicit and flavored cigarette markets

This is consistent with international evidence showing that these cigarettes are a point of entry to tobacco consumption by the most vulnerable groups, including children. Chile has one of the highest prevalence’s of tobacco consumption in girls younger than 18.

The evidence from these survey results is key to the ongoing discussion in the Chilean Parliament on imposing plain packaging and banning tobacco additives and flavorings, among other interventions. It’s no coincidence that the tobacco industry is using the illicit trade boogeyman to scare law makers from adopting these important measures.

By Guillermo Paraje


Cortinas de humo en Santiago de Chile – El Mito del Aumento del Contrabando

En Chile, como en muchos países, el contrabando de cigarrillos es un tema controversial, oscuro y sensible. Como se muestra en el Atlas del Tabaco, la industria tabacalera usa la supuesta amenaza del incremento en el contrabando para oponerse a alzas impositivas a los productos de tabaco. Más aún, utilizando figuras sospechosas (que comúnmente provienen de la misma industria) y con un discurso sobre reducción de recaudación fiscal y el aumento en la actividad criminal, que repiten de país en país, la industria suele monopolizar la discusión mediática sobre el contrabando. Chile no es la excepción a este patrón. Recientemente, BAT Chile (que controla el 95% del mercado chileno) afirmó que el contrabando de cigarrillos en Santiago de Chile (ciudad que concentra el 40% de la población del país) representa el 24% del mercado total. Incluso, afirmaron que el comercio ilícito creció más de un 700% en los últimos 5 años. Utilizando el típico set de estrategias, relacionaron este aumento en el contrabando con el alza de impuestos del año 2014. Desde aquel aumento de impuestos, los precios reales de los productos de tabaco han aumentado más de un 25%, aunque sólo una fracción de dicho incremento se explica por el alza impositiva; la mayor parte del incremento corresponde a maximización de utilidades por parte de BAT. La inconsistencia entre el énfasis de la industria en el efecto del contrabando y su estrategia comercial es evidente: para ellos, el alza en los precios del tabaco genera comercio ilícito sólo cuando es causado por alzas impositivas y no por sus propias estrategias de precio.

Desde cualquier perspectiva, la complicada trama del comercio ilícito creada por la industria es insostenible y carece de soporte empírico. Un estudio reciente (liderado por el Profesor Guillermo Paraje de la Universidad Adolfo Ibáñez) que incluyó más de 800 fumadores de 13 años o más en la Región Metropolitana de Santiago, encontró que el comercio ilícito representa sólo el 10,9% del mercado de cigarrillos. La encuesta, apoyada por American Cancer Society y The Institute for Global Tobacco Control, también encontró que los fumadores de cigarrillos de contrabando presentan una mayor concentración en los fumadores de mayor edad (60 años o más), adolescentes (13 a 17 años) y en fumadores más intensivos (los fumadores de cigarrillos de contrabando fuman en promedio 13,04 cigarrillos por día en comparación con los 8,74 de los fumadores de cigarrillos legales). Además, los cigarrillos de origen ilícito mostraron ser significativamente más baratos. Puede encontrar el reporte completo aquí (Español) y el resumen ejecutivo aquí (Inglés).

La encuesta también encontró que los cigarrillos saborizados representan el 40% del mercado total y son consumidos mayoritariamente por mujeres (47% versus 32,6% en hombres) y por jóvenes (57% entre 13 y 17 años; 49% entre 18 y 40 años; 29,5% entre 41 y 60 años; 22% entre 61 años y más).

Participación en el comercio ilícito y cigarrillos saborizados por grupos de edad

Estos resultados son consistentes con la evidencia internacional, que muestra que este tipo de cigarrillos son la puerta de entrada al consumo de tabaco para los grupos más vulnerables, incluyendo niños. Chile posee una de las prevalencias de consumo de tabaco más alta entre mujeres menores de 18 años.

La evidencia de esta encuesta resulta clave para la actual discusión en el Parlamento chileno sobre la implementación de cajetillas/empaques planos, la restricción de aditivos y saborizantes en los productos de tabaco y otras intervenciones. No es ninguna coincidencia que la industria tabacalera esté utilizando el conocido el monstruo del comercio ilícito para asustar a los tomadores de decisiones sobre adoptar tales medidas.